viernes 5 de diciembre de 2008

Conversación en la Catedral

Bueno, hace tiempo que no me salía una de esas noches। Y ayer me salió. Era una chica que me la habían presentado en el trabajo, era amiga de una compañera, y la había invitado a salir al cine, en verdad no iríamos al cine, por la mañana le dije que saldría un poco más temprano y quedamos en encontrarnos por un parque de San Isidro muy bonito.
Para variar llegué tarde y no quedó más que disculparme por educación. Ella, con una cara de asada, me dijo que ya se estaba yendo, que llegué justo a tiempo. Le dije que pensaba que era una chica más alegre, sonriendo, y que para recompensarla por su espera, me quedaría media hora más con ella, casi cachaciento yo, me dijo que no estaba molesta porque llegué tarde sino por cosas del trabajo.

Nos sentamos en una banca del parque al frente de unas piletas que le daban un aspecto idílico a la situación। No parecía que estuviéramos en Perú, ni tampoco en Lima. A veces el Parque El Olivar de San Isidro, puede transportarnos a un jardín paradisíaco, es como si estuviéramos en Europa, o en el primer mundo, donde todo es muy tranquilo, seguro y las vistas son seductoras.



Bueno, pues comenzamos a conversar sobre ella: su padre es un ex policía y su madre, una ex directora de colegio. Suficiente material para batirla durante toda la velada. Ella en algún momento me golpea por casualidad, y yo que me quejo, que podría denunciarla por policía, que seguro era violenta igual que su viejo y que quería desquitarse conmigo. Ella que se reía y que se quejaba. Yo también le daba pequeños empujoncitos, en otras le desordenaba el cabello.

Luego le aplicó la técnica del Chavo del Ocho, que mis manitos estaban heladas, que me las tocara, que las sentiría heladas, ella que sí que estaban frías, que ella me ponía nervioso, que me tenía que hacer “chocolatito” en mis manos, entonces empezó a masajearme la mano derecha, cuando estaba en la mitad de sus masajes le dije que luego debía seguir con la izquierda, ella solo sonrió y siguió haciéndolo hasta que quedamos con los dedos de mi mano izquierda y los suyos de la derecha entrelazados como si fuéramos enamorados.

Ella me lo hace notar.

Laura: ¿Por qué están así nuestras manos?

Giovanni: No sé, seguro que me pretendes y quieres ser mi chica.

Ella se sonríe y no puede evitar taparse el rostro con sus manos. Está contenta. Luego le digo que mire a las otras parejas del parque, todos ellos son enamorados, menos nosotros, todos se besan y se tocan, menos nosotros, que mire cómo se tocan, y ella que comienza a describirme la forma cómo los chicos tocan a sus parejas y me dice que uno le agarra el trasero a una, otro parece tener una mano en la entrepierna de la chica y otro parece agarrarle una teta. Ahora los dos que nos matamos de risa, y le pido que por favor me teatralice la escena, que imaginara que yo soy la chica, y ella el chico, que me enseñara cómo se tocaban.

Ella que se mataba de risa, y que empezaba a tocarme un muslo. Yo le digo que solo era una muestra que no tenía que “manosearme”, riéndome. Ahora ambos reíamos. Luego ella que me toca un lado del trasero, y le dijo que ya basta, que a mí me gustaban las cosas despacio y no me gustaba que me tocara tan temprano, ella que yo no pensara mal solo estaba bromeando además apenas y me había tocado y ambos que nos matábamos de risa.

Luego en un momento, Laura me pregunta que si en una relación a mi me gustaba tomar la iniciativa o si me gustaba que tomen la iniciativa por mí. Yo le respondo decididamente que a mí me gustaba tomar la iniciativa aunque también me gustaba cuando una chica toma la iniciativa en una relación.

Después conversamos de varias cosas hasta que me dice que tiene sed। Yo le digo que si quiere que le compré algo, ella me dice que agua, yo le digo que la pileta está llena de agua, le digo que estoy bromeando que si en serio quería que le compré una botella de agua, ella que no. Entonces me mira fijamente a los ojos y me dice que tiene otro tipo de sed. Yo entiendo y también la miro fijamente y me acerco un poco más a ella, y ella también lo hace, y la beso en los labios.

Nos seguimos besándonos más veces y la siento muy apasionada en sus besos. Le digo que mis manos todavía están frías y meto mi mano derecha dentro de su casaca, y entonces estábamos ambos tan excitados que mi mano dentro de su casaca empezó a subir y a acariciarle las tetas y ella empezó a excitarse aún más.

Teatralizo un poco más la escena para que ella se sintiera un poco “palteada”, avergonzada. Entonces, le digo que las demás parejas nos estaban mirando, que hay un serenazgo que nos está que nos mira hace rato y además que hacia frío, que porque mejor no vamos a mi departamento –que no tengo- y estaríamos allí mejor sin que nadie nos moleste, podríamos tomar algo caliente y podríamos estar más cómodos. Ella que duda por un momento, es solo es una pose, y acepta con la cabeza.

Al toque tomamos un taxi y dentro de él le digo que mejor estaríamos en “uno por Lince”, que mi hermano quizá esté en mi departamento. Y al toque yo cambio la conversación, hablamos sobre mascotas, a ella le gustaban las mascotas, que tenía dos gatitas que dormían con ella, no recuerdo los nombres de los gatitas hasta que llegamos al hotel.

Cuerpazo, 1.65, la estatura ideal de una mujer para mí, caderas ligeramente amplias, hermosos senos redondos y contorneados, perfume delicioso de mujer. Le saqué la casaca al toque, ella al mismo tiempo empezó a desabotonarme los botones de mi camisa frenéticamente, le saqué como una especie de camiseta después y el brasier, ella que desabotona mi pantalón, yo me lo bajo, ella que se saca también sus jeans hasta que quedamos desnudos sobre la cama.

Comenzamos a tirar apasionadamente, lo hacemos como dos veces, qué rico, y luego le pido que me haga sexo oral y luego nuevamente empiezo a tirármela y me vengo. Luego que estamos echados desnudos, le digo que es rico estar con ella, ella también, que soy encantador y tanta cosa más, que le digo que me gustaba su cuerpo que tenía un cuerpazo que era rico sentir su cuerpo desnudo, salvo por su collar, que porque no se lo quitaba.

-No es un collar.
-¿No es un collar? Entonces, ¿qué es?
-Es mi rosario, gracias a él Jesús me protege.

Ya, la verdad que al igual que ustedes me dio un poco de risa, por supuesto no reí en ese momento, la verdad que también hasta me dio un poco de susto, solo la idea de que me hiciera el sexo oral con un rosario en el cuello me espanta, pero no puedo evitar la risa dentro de mí. Les ha pasado alguna situación parecida como esta, la próxima vez creo que voy a tener que persignarme antes de tirar, o prenderle una velita a san martincito, ¿alguna vez han tenido relaciones con una chica así tan religiosa?

Giovanni Casanova

domingo 9 de noviembre de 2008

Las chicas “termo”

Bueno, Ángela es una chica que conocí en el trabajo. Ella trabajaba en una sección cercana a la mía, como a unos diez metros. No podía conversar directamente con ella, pero si podía verla e intercambiar miradas, lo suficiente para hacernos conocidos, a ella le gustaba el encargado de nuestro grupo, era el típico chico Alfa, o sea el líder, que se notaba iba al gimnasio, alto, tenía bastante carisma, y era bastante divertido para las chicas, era su naturaleza, con algunas cosillas que le faltaba pulir. Pero también era un gil, pues le había contado a una compañera que estaba casado y con hijo, y esta se lo había contado a casi todo el departamento. Inclusive ya antes de yo conocer a Ángela, ella le había pedido el teléfono a él, y no era él quien mensajeaba, sino ella y en pleno trabajo, pero para mí normal, pues ella no había despertado mi curiosidad hasta la fiesta. El grupo de ella iría a un pub a celebrar el fin de mes y nos estaban invitando a tres de nuestro departamento, al Alfa, a un amigo mío que también es divertido y a mí.


Llegamos a Burritos, en Risso, en plena avenida Arequipa. Todos se agruparon en parejas salvo ella, que conversaba con nosotros tres. Por supuesto, él dirigía la conversación además que a él lo conocían todos, yo y apenas con la mirada conocía a algunas a las que trataba de animarlas a conversar. Yo me sentí al inicio con en medio de todos y en medio de nadie. Para aguarle la fiesta le pregunté al Alfa qué cosas le gustaban de su carrera, él era ingeniero de sistemas, así logré por un momento que los aburriera un poco con cosas de programas y sistemas de computación, y sacarlo así de ser el centro de atracción, hasta que vino la música, y oh sorpresa ella lo sacó a bailar. Jajaja. Saqué a bailar a otra chica, simpática, rubia, tenía cara de chica de parroquia aunque alegre, eso no me animaba a cortejarla, parecía como evangelista o algo así, niev. No paaasa, no paaasa, como diría el gordo Casareto. Hasta que lo llamaron, era su esposa, de pronto dijo que tenía que irse pues mañana tenía que hacer algo temprano.

- “Si cuñao”, le dije alzando la voz como para que escucharan todos que se reían entre dientes.

Ahí recien empezaron los juegos para mí. A mi compañero divertido también le gustaba Ángela, pero la aburría con preguntas acerca de que si tenía enamorado, por donde vivía, como había entrado a la empresa, yo viendo como manejaba la situación mi amigo simplemente deje que la aburriera. Luego entre yo. Me dijo que estaba terminando la carrera de Educación, que era profesora, yo que bien, debía tener mucha paciencia, que si que mucha paciencia, que seguro le gustaban los niños, qué cosas le gustaban de los niños, empezó a soltarme un rollo bastante personal, de sus sueños, que trabajaría en España allí juntaría dinero y que vendría al Perú para construir su propio colegio, que ella sería la directora, yo que si pues, tenía cara de mandona, ella que se reía. Ella me pregunta que si tengo enamorada, que no tengo, que era mentiroso, yo que qué, ¿tendría que tener una? Ella sólo sonrió.

Luego salimos a bailar. Cumbia. No me gusta la cumbia, así que simplemente le imito sus pasos exageradamente, y ella me pide que no lo haga, sonriendo, en eso, ella comienza a tocarme los brazos, las manos, es un buen signo, yo que la abrazo hacia mí y luego yo que la empujaba sutilmente como rechazándola, jugando un poco con ella, entonces le digo que esta no era una balada, que no se maleara, que se habría creído que era yo, ella que se reía.

De vuelta a la mesa, como que yo dirigía la conversación en el grupo, ya sin el Alfa todas las miradas estaban sobre mí y sobre lo que yo contaba. Yo estaba de re buen humor ahora. Estaba re divertido y de buena onda, me sentía muy bien, luego ella propone que todos fuéramos a otra disco, que aquí no se podía bailar, la pista de baile era muy pequeña, que nos fuéramos a una disco de la avenida La Marina. Yo que bacan, hasta que una amiga propuso ir al frente, al Hooligans, solo teniamos que cruzar la avenida Arequipa. Esta bien, también.

Cruzando la avenida yo la tomo de la mano, frente a sus amigas, y todo pasa de manera natural। Sus amigas miraban de reojo pero no decían nada, que bueno, esa jugada salió de lo más normal, dígamos que ella era la alfa de las chicas. Ya en la otra disco, seguimos hablando, la empecé a tocar más y conversando cada vez más cómodos. Cuando sus amigas se iban, ella recostaba su cabeza en mi pecho y comenzábamos a conversar cerquita, pero cuando sus amigas volvían, shit, se volvía a sentar normal. Estuvimos asi por varios minutos, no habia suficiente comodidad para besarla, bueno salimos a bailar, joder cumbia otra vez y esta vez ella baila de manera mas sensual, me daba la espalda y me presionaba asi de espaldas moviendose y meneando la cola contra mi cintura, juntos, le cogía las caderas, luego se da la vuelta, estamos frente a frente, pone sus brazos sobre mi hombro y ella se va acercando poco a poco como si fueramos a besarnos, hasta que a unos centímetros de mi boca bajaba la cabeza y se volvía alejar de mí. Shit, parecía una fucking striptisera. Hizo esto un par de veces bailando pegaditos con mis manos en su cintura hasta que yo me acercaba para besarla y ella se desviaba o me ponía su cara de negativa pero de manera juguetona. Holly shit, estaba re excitado, pero decidí que no volvería a intentarla besarla, me estaba solo calentando, ya era obvio, y yo ya tengo suficiente experiencia como para que una chica me haga eso. Entonces dejé el beso para más tarde. Le dije para sentarnos, la canción que tocaban no me gustaba, la verdad estaba re cansado y no podía mas.


Luego volvimos a conversar en la mesa, no había nadie, por fin। Ella, que le duelen los zapatos y me enseña parte de su piernas descubiertas, si pobre hemos bailado mucho, yo tambien estaba cansado, luego qué le acomodé su collar que se la había salido, mmm oportunidad para respirar en su nuca। Respiré lentamente en su nuca, no se me ocurrió besarla, se me pasó, pero estuve unos minutos oliendo su nuca y respirándole, que qué rico olía, ella que gracias, que le doy una mirada seria directamente a los ojos para besarla, asi sin más, confiado carajo, ella que me evita el beso, que no me aprovechara.

Bueno, me pregunto y les preguntó a ustedes amigas y amigos que tienen la amabilidad de leerme: ¿qué se puede responder a esta frase, “que no me aprovechara”? Yo que qué, qué habías creído. Luego vienen sus amigas. Y nosotros nos volvimos a separar. Después de un tiempo volvimos a bailar y ella con sus rutinas de baile, pero yo ya no caía en sus falsas insinuaciones, traté de controlarme, yo trataría de estar de lo más normal nada de ansioso esta vez, solo me dedique a bailar y ya no intente besarla hasta cuando salimos de la disco, salimos cogidos de la mano y luego de la cintura hasta que la dejé en su taxi con una de sus amigas. Me hubiera gustado aislarla, pero como estaban sus compañeras de trabajo preferí no hacerlo.

Creo que ella es una chica “termo”, aunque también creo que hay muchas chicas que aún sintiéndose atraídas a alguien y dando señales no se atreven a dar el beso en la primera cita, no se si se deba a educación, o a nuestra cultura, qué opinan amigas, amigos, le has pasado a ustedes, me gustaría escuchar sus opiniones.

jueves 23 de octubre de 2008

El Pendejo Sentimental

Era una salida cualquiera de un viernes cualquiera, impensado, con un amigo de la universidad, su última conquista, una chica simpática, y la amiga de ella, también simpática, pero no tanto como esta. Tenía los cabellos castaños, pintados, y los ojos verdes, de contacto, 25 años, madre soltera. Quedamos en encontrarnos en el Metro de Jesús María, allí en el tercer piso funcionan dos pubs, una discoteca y también cafeterías y fast foods, fácil la hacíamos linda con mi pata y las chicas.

Para los que no conocen, se los recomiendo es como la Calle de las Pizzas en Miraflores, pero en chiquito, las jarras de chelas son cómodas, las chicas simpáticas y ambiente bacán.

Bueno, llegamos ahí como a las 8 de la noche, el ambiente estaba empezando, estábamos conversando en grupo, cuando la enamorada de mi pata, recibió una llamada de improviso de su casa, que era su papá que tenía que volver que estaba molesto, y se fue acompañada de mi pata. Entonces ella le preguntó a la ojiverde que si se quería quedar, ella me miró, mi pata me miró, y yo con la actitud más amable y comprensiva que podía tomar atiné a decirle: “Me gustaría que te quedes”. Ella se quedó, nos quedamos solos los dos en el pub. Entonces mi pata, sonriente, se acercó a mí y solo atinó a decirme antes de quitarse:

“Provecho”. Solo sonreí. Miré mi celular, eran las 9 de la noche.

“Solo dos horas efectivas, y me voy me dije”। Al día siguiente tenía que trabajar por la mañana.



Entonces, empezaron los juegos. Le vi que en ambas manos llevaba anillos en la misma posición: en el dedo medio y en el anular, y le hice un juego con los anillos, lo cual lo relacioné a la personalidad de las personas, que lo había leído de una página de horóscopos, mi objetivo era tener sus manos entre las mías y hacer que se acostumbre a que yo la toque, sé que es bueno hacer eso desde el inicio, esto como que te da confianza en ti mismo y la chica como que reconoce esa confianza y te deja hacer más cosas, pero todo sucede de forma progresiva. Le expliqué que los dioses griegos están conectados con cada uno de nuestros dedos y así se forma nuestra personalidad, así como la de ella misma. La ojiverde me miraba atentamente a los ojos, el asunto le parecía interesante, le hice ver que por llevar los anillos en esa posición se trataba de una chica rebelde, pero a la vez romántica, sensible, seguro que llorona, que veía muchas telenovelas mexicanas o venezolanas. A lo que ella reconoció que había cierta verdad en lo que yo le decía, era romántica.

-¿Qué cosas te ponen romántica?

-A mí los detalles, me encantan las rosas, los chocolates, que me digan cosas bonitas, a qué chica no le gusta que le digan cosas bonitas (con eso me decía que yo le dijera “cosas bonitas” en ese momento, yo nica, mamita, tal vez te lo diga cuando estemos desnudos echados sobre unas sabanas blancas).

-Que interesante, yo también tengo algo de eso, tenía una corazonada acerca de ti, y dime, ¿cuándo fue la última vez que un chico tuvo un gesto romántico contigo?

-Ahhh bueno, hace poco, conocí a un chico en el trabajo que desde que me vio fue muy amable conmigo, y siempre me decía cosas bonitas, que era muy linda, que era especial, que le gustaba mi sonrisa, me escribía cosas bonitas, a que chica no le gusta que le digan cosas bonitas.

-Entonces era un chico bueno, seguro que te enamoraste de él.

-Nooo, nada que ver, lo chotié, era feooo. Jajaja

-Jajaja

Ahí mismo nos matamos de la risa, no pude dejar de reírme por unos segundos y dar un golpe a la mesa, cuando le vi la sonrisa y me acordé acerca de la teoría de las sonrisas, así lo bauticé, que lo leí de una revista para mujeres. En verdad no me acordaba de nada, pero le hice ver que por su sonrisa y por sus gestos ella era una chica que siempre prefería decir lo que ella pensaba, transparente, sociable, que generaba confianza y a la que la gente le podía contar sus secretos sabiendo que podría confiar en ella. Que chica podía negar eso, ella solo atinó a reafirmar lo que dije, de pronto me dijo que no sabía por qué creía que me conocía de alguna parte, que tenía tanta confianza conmigo, que parecía que nos hubiéramos conocido de hace años.

Luego, en un momento me pidió permiso para fumar. Le dije que no. Me molestaba el humor al cigarro y con una sonrisa cachacienta, le dije que era por su bien, fumar daba cáncer. No lo podía creer, se quedó callada. Puta, además, chapar a una chica con aliento a cigarro me jode, en verdad.

Me dijo que yo era impredecible y que no sabía por qué -supongo que eso es algo positivo, verdad- y de pronto empezó a tomar interés por mí, en qué trabajaba, mis gustos, las cosas que hacía en mis ratos libres, me pidió mi celular, intercambiamos números. Luego le hice un jueguito que yo he bautizado como el toqueteo del Chavo del Ocho. Hacía unos días había estado viendo el Chavo del Ocho de puro aburrido y había un capítulo en donde un montón de ratones invaden la fonda de doña Florinda. Bueno, el Chavo mete la mano en una ratonera y el profesor Jirafales logra sacar su mano de la trampa y entonces el Chavo adolorido le pide que le haga “chocolatito” a su mano, y el maestro Longaniza le obedece. Me pareció tan natural el “chocolatito” que me juré que lo aplicaría la próxima con una chica.

Bueno, pues, ya estábamos en confianza, le dije que le haga “chocolatito” a mis manos, ella no entendía lo de “chocolatito”. “Quiero que me hagas masajitos”, le dije al oído. Me comenzó a masajearme las manos, más tarde me masajearía otras cosas.

A eso le llamas masajes le digo, mira yo te haré un masajito que te va a encantar, puse mis dos dedos sobre la base de su espalda como si estuvieran caminando, hasta su cuello, ella se comenzó a matar de la risa, y empecé a acariciar su cuello.

Bueno, pues hablamos de muchas cosas más, estábamos en lo mejor cuando le dije que teníamos que irnos, eran las 11 de la noche y debía ir a trabajar mañana por la mañana. Ella mostró un gesto de sorpresa, luego de disgusto, que era temprano y que el viernes era el único día en que podía divertirse, ni modo, le dije chamba es chamba, la próxima vez, le prometí, nos quedaríamos más tiempo, pero ahora no podía. Salimos, cuando buscando en su cartera se dio con la sorpresa de que no tenía la llave de su casa, seguro con el apuro la había dejado dentro de su casa. Comenzó a llamar a la abuela, que no estaba en casa, me dijo que la tía era una fiestera, me mataba de la risa por dentro, luego a su hermano, tampoco contestaba el celular, que seguro estaba con su pareja. Luego a su amiga, que tampoco contestaba el celular, que seguro estaba en una fiesta, puta no sabía que la gente salía los viernes más que los sábados.

La ojiverde parecía preocupada y también asada, había creído que nos quedaríamos más tiempo porque la estaba pasando muy bien conmigo. La verdad yo quería regresar a casa porque no quería trabajar con resaca, soy muy malo soportando las resacas, sentí que las cosas se habían enfriado, pero también me daba igual, pero tampoco podía dejarla así en el medio de la calle así desprotegida, no sabía donde ir. Bueno, casi por compromiso, le dije que tenía ganas de bailar, y me dijo que no me preocupara que ella podía seguir llamando hasta que alguien le contestará, estuvo así como por 20 minutos, la cogí de la mano, y sin decir una palabra, la llevé al tercer piso.

-“Tengo ganas de bailar”. Había decidido que intentaría tirármela ese mismo día, ahora lo veía un poco difícil, no la había besado todavía y la ojiverde estaba algo molesta.

Volviendo al pub, me hizo la bronca, que la disculpara por estar así, pero debía haberle dicho antes que me iba a ir temprano, que tenía que ser sincera conmigo, pero que esta sería la última vez que nos veríamos, no habría una segunda vez. Me miró detenidamente, esperando mi reacción.

-Ya, está bien. No problem.

Se lo dije con la sonrisa más amigable, diplomática e indiferente que encontré. Ella se sorprendió, vislumbró una media sonrisa de incredulidad.

-¿Nada más va a decir eso? ¿Acaso no te agradó estar conmigo?

-Si, claro. Me caíste un poco bien.

-¿Un poco bien? ¿Qué quieres decir entonces que no te caí bien?

-Jajaja. Solo quiero decir que me caíste algo bien.

-No te entiendo, eres impredecible.

-Prefiero creer que especial. Soy relindo, divertido y encantador.

Sonrió. Esto último le cambió el humor. Le dije que de nuevo me haga “chocolatito” a mis manos. Me preguntó más cosas sobre mí, si tenía enamorada, bailamos, la toque bastante, luego de nuevo le hice masajito en su espalda y en su nuca, hasta conversar cada vez más cerca y hablarle cerca de su oído, oliéndole el cuello, comencé a acomodarle el cabello y a mirarle a los labios y a los ojos, la besé, nos besamos por varios minutos de intervalo de baile, con lengua y todo.

En una de esas, cuando ya estábamos besándonos cada vez de manera más sensual, le digo que dónde dormiría ahora que no hay nadie en su casa, que ella no sabía, le digo que podría dormir en mi casa, por supuesto en el sillón de mi casa, que era grande, acogedor y calentito –esa frase lo dije a propósito-. Yo dormiría en mi cuarto, que me echaría llave por dentro para que no tratara de sobrepasarse conmigo por el efecto de las chelas. Que no habíamos tomado mucho, además que pensó que ella dormiría en mi cuarto y yo en mi sillón, por amabilidad.

-Sabes de repente y soy atrevido, sé que es muy tarde de noche, no puedes entrar a tu casa, perdiste tu llave y que tenemos ganas de descansar, ¿por qué no buscamos otro sitio donde podamos descansar y estar más cómodos que en mi sillón?


-Mmm, ya.

Descansar? Llegamos al hotel y al toque nos pusimos a follar. La ojiverde, que por cierto se llama Karina, resultó ser una experta en las artes amatorias, tuvimos tres polvos y yo estaba que me quedaba dormido y ella que me la chupaba, qué rico de solo recordarlo, y de nuevo se colocaba a malito dentro de su vágina, qué rico se movía. Cuando empezamos a tirar recuerdo que vi mi celular para ver si me había llamado la Charapova, supuestamente, el sábado ibamos a encontrarnos adivinen para qué, eran las 2 y 46 de la mañana.

Entonces saqué cuentas, conocí a la ojiverde a las 8 de la noche y eran las 2 y 46 de la mañana, habían pasado 6 horas con 46 minutos, o sea se cumplían las famosas 7 horas que una revista decía que transcurrían en el período en que conoces a una chica y te la follas. Puta, el autor del artículo seguramente era Nostradamus.

jueves 9 de octubre de 2008

Los caminos de la seducción te llevan al Señor

No, no me convertí en evangelista, pero por poco...

El sábado por la tarde tuve que ganas de conocer a una “nueva chica” y pensé sobre adónde ir para conocerla. Me dio un poco de flojera pensar en nuevos lugares, nuevos sitios por descubrir, así que decidí ir por la avenida Arequipa, en Lima, donde hay un montón de locales de institutos y universidades. Decidí ir para allá como a las 6 de la tarde cuando todas las chicas parecen salir de sus obligaciones y colman las calles con gestos más libres y asequibles.

En un primer momento solo encontré parejas y un montón de “tías”, o sea señoras como de treinta y pico años, en grupos, como que no me animaba el escenario, camino por varias cuadras sin tener muchas chicas a quienes acercarme।

Luego de casi 20 minutos eternos de caminar en línea recta veo a una chica simpática en un paradero: “Disculpa, una pregunta...” y antes de que siga, corre y sube a su autobús.

“Shit”, me dije, no importa, la noche era virgen, pensé।

Estoy pasando por un local de comida rápida cuando veo a una de las azafatas que se encuentra parada en la puerta del local, como una de esas “chicas malas” que se paran a la entrada de los locales en donde el placer emana a borbotones. Esta chica parece tener unos 22 ó 23, se le ve bien sexy, faldita negra hasta la mitad de sus nacarados muslos, y un mandilito simpático a la usanza de alguna modelo de leche holandesa.

Yo la miro, pero ella no me mira al principio. Luego me acerco, parece distraída.
Cuando me acerco me da una sonrisa, la sonrisa típica de las meseras para invitar a sus comensales a ingresar al restaurante y consumir. Entonces que me animo, me acerco y le pregunto:

- Disculpa, ¿puedes decirme dónde queda el Hooligans? Es una discoteca.

Yo sí conocía donde quedaba, nunca había entrado, es más creo que ya no funciona, pero no se me había ocurrido otra cosa, además ya estaba ahí.

- Sí, si conozco -me dice sonriendo-. Está a unas tres cuadras para arriba. Me señala con el dedo.

Solo la miro a los ojos con un aire de complicidad para disimular mi falta de inventiva. Yo ya me estaba retirando cuando escucho que me dice algo en voz baja. Me vuelvo y con una sonrisa le pido que me lo repita.

- Me cuentas cómo es

- ¿Y cómo te lo cuento si yo voy a estar allá y tú acá?

- No sé.

- Mmm, ya sé. ¿Tienes celular?, ¿ahí te cuento cómo es?

- No tengo celular –sonriendo.

- Oye, ¿estás en la época de las cavernas o qué? ¿No tienes celular?

- Sí –sonriendo un poco ruborizada- lo que pasa es que no lo uso mucho.

- Ok, entonces escríbeme tu teléfono y ahí te cuento -le alcanzo mi celular para que ella lo escriba. Cuando está escribiendo su número, me pregunta mi nombre, luego yo le pregunto el suyo y le digo que le ponga su nombre a su número en mi celular. Le repito su número para verificar si es verdadero, y sí, era ese su número.

- Bueno, Paty, entonces, yo te llamo, ¿si? Tengo que llegar allá y ya estoy un poco tarde. Te llamo.
No sé, me siento medio extraño habrá pasado sólo como algo más de un minuto de conversación y ya tenía su número. Recuerdo que seguí esa cuadra, cruce la pista y veo a otra muchacha, esta más simpática que me hizo recordar a una ex, en un paradero de autobuses, delgada como me gusta a mí, de unos 23 ó 24 años. La misma pregunta:

- Disculpa, ¿sabes dónde queda el Hooligans?
Se queda pensando unos segundos

- Sí, está como a dos cuadras de frente.
Me lo señala con el dedo.

- Es una discoteca.

- Sí, es una discoteca

- ¿Y está en esta recta o tengo que cruzar la pista? –yo, sonriendo.

- Tienes que cruzar la pista. Sabes, pero yo conozco otro local mejor que ese.

- ¿Conoces otro? ¿Cuál?

Se ofreció a llevarme sin que se lo pidiera. No jodas, ¿acaso me estaba levantando una “hooker”? fue lo primero que se me ocurrió. Ya me imaginaba entrando a un hotel, y luego de “hacerlo” seguro me sonreiría y me diría son 50 lucas, amigo, o quizá 40, sin embargo, ella no tenía cara de ser una chica de la vida fácil. Es más era bonita y tenía una sonrisa muy dulce, pero a la vez algo nerviosa por lo inusual que estaba haciendo. Luego me dijo que ese local se llamaba Agua Viva. Me pareció nombre de local de baile tropical, o algo así. ¿Entonces bebería de su amor a borbotones?

- ¿Cómo sabes que es mejor que el Hooligans?

- Yo he estado ahí, te va a gustar.

Mientras cruzaba la esquina me sentía algo intrigado. En eso cruzaron dos bicicletas cerca de mí que por poco me atropellan.

- Ya sé, tú eres una de las bailarinas del local y me estás llevando a la competencia.

- No como crees, yo voy allí seguido, pero no trabajo allí

- Ah ya sé, tú trabajas para el departamento de Relaciones Públicas y recoges a los chicos lindos de los paraderos.

- Nooo, ¿cómo crees?

- Oye, por si acaso, mi mamá sabe adónde estoy yendo, así que ni pienses llevarme a lugares desolados...

- Nooo –ríendose- yo te voy a llevar a un lugar donde vas a encontrar mucha paz.

Yo ya estaba intrigado, paz me era sinónimo de drogas o un burdel, en serio, pero ella no tenía un ápice de ser de ese ambiente, por demás era muy agradable y segura de sí misma. Seguimos caminando.

- Oye, no crees que estás yendo muy rápido –en doble sentido- Digo sólo te pedí por la dirección de un sitio y ya llevamos caminando como dos cuadras, digo, siempre te pasa esto con los chicos que te piden una dirección o sólo que hoy es tú día de suerte. Entonces, la paré, la mire directamente a los ojos por unos segundos, la vi bien guapa a la condenada, me daban ganas de besarla ahí mismo nomás. Bueno, por fin chibola, dime adónde me estás llevando.

Sonrió un poco, con la mirada me hizo que la siguiera y cuando llegamos al final de una calle, me señaló con la mirada. Habíamos llegado…

- Al local del Señor

No jodas, era un centro evangelista. De veras. Bueno, no era específicamente un centro evangelista, me explicó que era un centro cristiano, yo que michi, yo que hago acá. Ahí mismo me presentó a dos chicas que prácticamente me llevaron en vilo dentro del templo. No jodás, hace un minuto estaba a punto de besarla y al minuto siguiente estaba con ella en un centro religioso en medio de la gente, tenía que aplaudir entre la multitud que cantaba con los brazos en alto y aplaudía, por supuesto con más ganas que yo. Tuve que aplaudir, saltar, cantar, sonreír falsamente y muchas otras cosas más, ella me pidió inclusive hasta que diera mi testimonio de fe, yo: “¿What, testimonio de fe?”, talvez, pensé yo, era que Dios se había molestado conmigo por meterme con una de sus hijas, quizá ella no era para mí, por lo que me infringió como castigo que hiciera el ridículo frente a todo el auditorio. Le prometí internamente que no la engañaría, por lo menos no a ella, me resistiría, que soy de palabra, Señor.



Habré estado allí como 20 minutos interminables, ella quería seguir allí, pero le dije que tenía que encontrarme con alguien, que ya había quedado.

Una vez afuera le pedí su teléfono, le dije que la llamaría para acordar que día podíamos reunirnos para conversar porque estaba apurado. Me sentí como el chibolo que hacía de anticristo en la película La Profecía, que se quería escapar porque no podía estar en una iglesia, aunque este se trataba de un centro juvenil y estaba lleno de chicas simpáticas y otras no tanto.

Me lo dio fácil, bueno utilicé una de mis tácticas para conseguir su teléfono. En esos momentos me sentí como Sebastián Valmont en Cruel Intentions, conquistando a la chica inocente y virgen.

Well, I felt like a shit, but sometimes Casanovas have no feelings, right?

Giovanni

martes 30 de septiembre de 2008

El Caballero de la Mesa Redonda

Ayer tuve una segunda cita con una chica que conocí hace días. Estudiante de Administración, 23 años, nos encontramos en Lince, no tenía ganas de gastar mucho, así que le dije que tenia ganas de comerme un helado de lúcuma, bañado con chispitas de chocolate, que si a ella le gustaba comer helados, que le encantaba.

Fuimos a un restaurante, que queda en Risso, tenía un segundo piso cuyo ambiente era como para conversar tranquilos. Cree mucha conexión y empatía con ella, comencé a hacerle preguntas profundas, que cosas le gustaban de su carrera, si no estuviera estudiando Administración que cosa le hubiera gustado estudiar y más, que un tiempo tenia ganas de ser cantante, que le encanta cantar, que me cante un tantito, me cantó algo de cumbia, “El Embrujo”, así creo que se llama la canción. Tenía bonita voz.

Ya habíamos cogido bastante confianza, cuando le pregunto si hacía frío o era yo, mis manitas estaban heladas, se las acerco y ella me las toca, y se sorprende, que si.

-¿Que me has hecho ah? Mis manos están heladas.
-Yo nada, jaja que cosa te voy a hacer, jaja
-Tú tienes la culpa, tú me pones nervioso, y haces que mis manos se derritan de frío.

Sonrió. Le acerqué mis manos, y le dije que me haga “chocolatito” para que se calienten, le hago entender con las manos que me tiene que hacer masajitos, me los hace hasta que me las calienta. Luego seguimos conversando de más cosas, música, sobre mis cosas, más preguntas profundas, hasta veo que realmente siento que estoy manejando todo el juego y la veo a las ojos, sin decirle nada. Segundos sin decirle nada que para ella parecían seguro interminables, mirada profunda a los ojos, sonriente.

-¿No tienes nada que decirme? ¿Parece que quisieras decirme algo?

Ella sólo sonrie, se la cae un mechón del cabello, se lo recojo y se lo coloco detrás de su oreja. Ella solo sonrié, no puedo acercarme porque la mesa es cuadrada y estoy frente a ella. Sigo sin decirle nada.

De pronto, le propongo el juego de las miradas, nos veríamos a los ojos y el primero que baje la mirada o sonría perdía. Este juego realmente es de gran ayuda, porque me permitió tener bastante conexión con ella, sentí que estaba para darle el beso ahí mismo, allí nomas, y solo había pasado algo más de una hora. Pero no podía, la bendita mesa no me permitía alcanzarla, cambiarme de asiento en ese momento para sentarme a su lado hubiera sido un error creo, hubiera parecido muy forzado y desesperado. Y para colmo el restaurante se convirtió de pronto en karaoke, mucha bulla y nada para la conversación.

Entonces, le dije que nos fueramos a otro lugar, fuimos a una disco, tenía música pero no estaba alta todavía, estaba algo vacía, nos sentamos en una mesa redonda, así que me siento cerca de ella, jugamos de nuevo a las miradas y a la primera que me acerco y muack la beso en los labios. Luego se acerca el mozoo y me dice que la jarra de chela esta 50 soles. ¿Cincuenta soles por una jarra? Era un robo, estaba casi en banca rota, me había dejado casi sin plata para el telo, por alli los telos no te bajan de 40 lucas y eso, estaba medio misio, no importa, espero que en la tercera cita me la pueda tirar.

Ahora lo que yo pienso es que las mesas sobre todo las redondas resultan de gran ayuda para el beso, no sé que opinan, puedes sentarte próximo a la chica conversar, floreo bonito, mirarla, y cuando sientas que es el momento para cerrar no tienes pues mayores obstáculos para acercarte y muack, ahora, tambien, no sé ustedes, de repente yo me siento mas comodo en los pubs donde exista musica que te permita conversar, creo que es un ahorro de tiempo y de dinero. La discoteca me resulta un lugar insufrible, la bulla, realmente no me gusta tomar. Me gustaria saber para ustedes amigos cuales son buenos lugares a donde llevar a las chicas, en donde puedas lanzar tranquilamente tu floro y demás cosas, me gustaría escucharlos.

Saludos

Giovanni

sábado 20 de septiembre de 2008

Chao Chinita, Chao Chinita, Chau, Chau

Hice click y no pasó precisamente bailando. No chelas, no pub, no disco, ningún “que levante la mano”, ni ninguna canción de cumbia, sólo pura energía y buena conversación en un mismo parque, y manejo del timing.En nuestra primera cita quedamos en un parque bien tranquilo y bonito de San Isidro. Ese día decidí que yo me comportaría tal y como era yo, nada de intentos de besarla, ni tocarla, ni alguna frase enlatada, sólo yo con mi forma de ser divertida y las preguntas profundas que me salen casi por inercia.

La primera cita sólo duró una hora y algo más, le dije que tenía que hacer, que tenía que volver a casa. Lo que más sorpresa me dio es que ella me llamó ese mismo día y como a la hora de haber terminado nuestra cita, me dijo que le había gustado salir conmigo, que le había pasado muy bonito, yo también, que la había pasado bien, luego ella hizo una pausa en la conversación como esperando a que yo siguiera hablando, como que la invitara otra vez a salir. Ya me la olía, por eso no dije nada, le dije gracias por la llamada, adiós, y colgué.A los dos días volvió a llamar, que como estaba yo, que estaba bien recién había salido del trabajo. Me llamó obviamente porque quería salir conmigo nuevamente y quería que la invitara, bueno, pues, la invité y quedamos en vernos en el mismo parque a los dos días. Ese día, el second date, la besaría, pues ella tenía mucho interés en mí.

En el second date, las cosas pasaron un poco confusas al principio. Era sábado y las parejas de novios recién casados acostumbran llegar a ese parque los sábados por la noche para tomarse fotos de recuerdo, entonces ves ahí a las parejas con sus vestidos elegantes de matrimonio. En eso nos acercamos a una pareja que está siendo fotografiada, el novio le da un piquito a la flamante novia, entonces le digo a ella que cómo se besaban los novios, estaban muy apasionados, ella me dice que se besaban así porque estaban enamorados.

- A propósito: ¿No nos hemos besado, verdad? Cuándo piensas besarme?
- Queeeee… estás loco, verdad.

Yo le digo que pensaba que ella era una chica romántica. Ella que se ríe. Que si era romántica, que recién me conocía. Mientras, yo ya la sujetaba por detrás y ella se pegaba a mi cuerpo, parece que quiere, entonces la hago larga. Vamos donde otra pareja de recién casados que estaba siendo fotografiada. Le digo que qué bonita pareja, que cuando ella y yo nos casáramos, ella tenía que ser tan linda y dócil como la recién casada, porque yo era un chico machista que me gustaba que mi pareja me obedeciera en todo. Por supuesto lo decía de forma divertida, ella sólo reía y no podía creer lo que estaba diciendo, no sabía como responder.

Le digo que cuando nos casáramos ella tenía que ser la esposa ideal y obediente, que cuando camináramos yo tendría que caminar delante y ella detrás de mí con la cabeza agacha, cuando le hablara ella debía esperar a que yo terminara de hablar o pedirme permiso para hablar, y que siempre debía pedirme permiso antes de salir a visitar a sus familiares.

Por supuesto, ella sólo habría su boca como si no podía creer lo que acaba de escuchar, no sabía que decir pero se reía igual.Entonces, aprovecho el momento y ya le cojo la mano para caminar, y la abrazo oliéndole el cuellito. A la media hora ya de cogerla por detrás y caminar agarrados de la mano, ya le hago el test del kiss close, pero ella se la huele y no me quiere mirar de frente, sólo deja que juege con su cabello pero no se atreve a mantenerme la mirada, le cojo un poco el rostro, pero ella se ha puesto algo dura, dejo el test para más tarde, la sigo tocando y siendo divertido, a las dos horas de la cita, le digo que tengo que irme.

En el paradero la cojo de ambas manos, la miró a los ojos y me acercó lentamente para el kiss close, a pesar que sé que le gusto ella me evade el beso, la verdad ya quería irme y no quería seguir intentando, más sabiendo que ella quería pero sólo estaba haciéndola larga. Le digo que tengo ganas de besarla, ella se siente algo avergonzada, me dice que sólo era la segunda cita, no digo nada, simplemente me acerco de nuevo y me dice amenazante, pero nerviosa, que no me atreva por que si no la iba a conocer.

Yo siento su nerviosismo, le digo que no tenía porque sentirse nerviosa, que ella me gustaba y que era normal que quisiera besarla, acaso yo no lo gustaba, ella no dice nada, entonces me acerco otra vez y estaba vez ella me lo permite. Puta que rico besa, dulce y delicada, era como besar a una virgen, pero esta virgen lleva unos jeans ajustados y tiene 22 años. Mientras la beso, siento sus pezones que se apoyan en mi pecho, ya me excito, y ya me imagino como sería cuando la tuviera a ella desnuda besando cada parte de su cuerpo lentamente.

Al día siguiente me volvió a llamar. Que me llamaba para saludarme, yo gracias, eres una chica muy amable, que había salido a la tienda a comprar algunas cosas y que había aprovechado la oportunidad para llamarme, oh que bien… le digo que tengo que hacer cosas por San Isidro como en tres días, para vernos, en el mismo lugar, ella bacán. Nos vemos, chaito pues, besito. Muack. Que rico, eres una chica tierna.La tercera cita fue un miércoles. Había decidido que esa cita era sólo para progresar para tocarla, hacerlo más sexual en alguna banca del parque, de hecho podía intentar llevarla a la cama ahí mismo en esa misma cita, pero quería ir a lo seguro, entonces la tercera cita sería sólo para llegar a tocarla de manera más sexual y hacer más seguro llevarla a la cama en la cuarta cita, con la experiencia de no haber gastado nada. Cero soles. No Chelas, No Pubs, No Cafes. Nothing. La cita me salió tal como me lo propuse, beso a la francesa, mordiscos al cuello, tocamientos a sus senos, trasero... Entonces todo quedo listo para el sábado que sería la cuarta cita.

La llamaría máximo en dos días si ella no lo hacía antes, ella llamó antes, le dije que para vernos el sábado, ella que sí, a ya bacán le dije, que nos viéramos más temprano, ese día no trabajaría. Esta bien, le dije como a las 5 entonces. Bacán.En la cuarta cita ya había decidido sería una hora de tocamientos pre sexuales antes de mi rutina de cache. Así, la preparé antes de decirle que iríamos a un hotel, que ella debía saber que era ya de noche, a mi me incomodaba estar besándome mientras la gente nos estuviera viéndonos –obviamente ella también por algo no le tocaba las tetas y el trasero- y que hacía mucho frío, que quería estar a solas con ella pero en un lugar más cómodo, donde no hiciera tanto frío ni gente que nos estuviera viendo. No dijo nada, se quedo en silencio como que no sabiendo que decir, para mí eso es una respuesta positiva. La cojo de la mano y tomamos un taxi en la avenida Arequipa, estaba como algo sorprendida de la situación, ya estoy acostumbrado a esto, así que le pregunto que opinaba sobre el “click” de Tula Rodríguez con el gerente comercial de Canal 2, Javier Carmona, le pido su opinión, si ella debió contar lo de su embarazo, qué hubiera hecho en su situación, que hubiera sido mas reservada, que era parte de su privada y más cosas, hasta que bajamos por Risso en Lince, y entramos a un hotel.

Lo que fueron de fluidas las cosas afuera, adentro en el cuarto del hotel todo fue una batalla casi mental. Cuando entramos me senté en la cama y la hice sentar en mis piernas, ella aceptó algo palteada, la luz apagada, la tranquilidad mi mano subiendo hacia sus senos y luego yendo hacia atrás para desganchar su sostén, fua, afuera, hasta que falta sacarle el pantalón, entonces la echo sobre la cama y comienzo a tocarle su pubis sobre sus jeans con la mano, hasta que siento que se excita y le desabotono el pantalón, primera vez que veo unos jeans de botones, bueno los dos dedos de furia adentro, la toco con mis dedos, ella comienza a jadear me saco el pantalón y cuando estoy sacándome el pantalón, ella que se vuelve a abotonar el pantalón y se para con la finalidad de buscar su ropa, que no, que yo no la conocía, que todo era muy rápido, que la iba a dejar. Bueno, pues, concuerdo con ella, que era todo muy rápido, pero vuelvo otra vez, antes de que encuentre su ropa, esta vez ella se tapa con una frazada, entonces la dejo ahí, le digo que tengo sueño, era verdad. Me pregunta si estoy molesto, no para nada, que me dejara descansar un momento, que no sea malita.

Pasaron como unos 15 minutos, me iba a quedar jato pues no había dormido bien, la noche anterior había estado con la Sharapova. Trato de despertarme y le digo que venga, que me abrazara que tenía algo de frío, ella que viene junto a mí pero que no quiere soltar la frazada y se tapa los senos, se la quito y la acerco junto a mí y después nos cubrí con la frazada, ya adentro, empiezo nuevamente a besarle el cuello y jadeando en su cuello mientras le agarro las tetas y abajo hacía el pubis de ella, se excita, ahora la volteo y después de unos minutos le saco los dos benditos botones de su jean y a agarrarle la vagina con los dedos mientras ella jadea, entonces yo paro un toque para sacarme el pantalón y en esos segundos como que despierta y vuelva a ponerse los cagones botones, otra vez que no podía, que muy rápido, que bla, bla, hubo un tercer intento y luego uno cuarto y a la miércoles le bajé los pantalones con decisión, y casi a la fuerza el calzón, mierda me salió un verso, ya con malito adentro ya no me puso resistencia alguna, solo a darle con ganas, mientras me agarraba la cintura y se aferraba para que le diera más.Le hago entender que quiero que me haga sexo oral, que ella no sabía como se hacía eso, que no en este mundo, bueno, al final lo hizo, pero mierda que como duele cuando una inexperta te lo hace, ya me había pasado unos años atrás con una chica que también nunca había hecho sexo oral, parece que no te estuvieran dando sexo oral, sino sexo dental, porque mas sientes sus dientes, pero bueno, luego hicimos más cochinaditas ricas y como que se compensó todo.

A propósito, que responden ustedes a esa frase: “que la voy a dejar si lo hacemos tan pronto”. A mi, generalmente, no me importa lo que digan, si yo sigo viendo resultados, sigo haciendo lo mismo, hago como que no las escucho. Alguna sugerencia? Me gustaría leer sus opiniones y consejos, amigos.

Giovanni Casanova

viernes 12 de septiembre de 2008

Me olvide de besar

No les ha pasado que...